miércoles, 1 de julio de 2015

amour amère

Después de un tiempo hermoso de clandestinidad, escondidas a espaldas de todos nuestros compañeros (enfrente de sus ojos), abrazándonos entre los pasillos y fajando en nuestro salón cuando todos se iban... escribiéndonos hasta casi el amanecer, cosas sin importancia o los más cifrados y apasionados versos o palabras escondidas... sabiendo ambas que podría terminarse en cualquier momento y al mismo negándonos a enfrentar la realidad. La realidad de que yo, todo este tiempo, he seguido al lado del hombre que hegemoniza mi vida. Y después de cinco años... ¿cómo decirle, simple y concisamente: "te quiero, pero ya no igual que antes. me he enamorado de otra persona, de una mujer. no hay nada que puedas hacer al respecto. adiós."?

Ahora, después de varias pláticas, cuando ya estamos de vacaciones y a por malas coincidencias del demonio no he podido tener todo el mes libre para dedicárselo a ella -como yo lo imaginé en algún momento-, me ha escrito, sin más preámbulo, que "ya no quiere jugar"; es decir, que ahí muere, que aquí se acaba. Que ya no quiere seguir...

Y he de aceptarlo, he de admitirlo. He de decirle que Ok, no te preocupes, no puedo pedirte nada. "Es lo mejor", dice ella. Por supuesto que es lo mejor para ella y su integridad, su dignidad... su corazoncito de pájaro rojo que parecía abrirme por un momento. Pero, acaba de salir de una relación  -años de estar al lado de "su primer amor", del "amor de su vida"-. No había día que no la mencionara, que no me contara sobre algo (bueno o malo) que pasara con ella. En fin. Y aún así aceptó enrolarse conmigo y seguir el juego, seguir hasta donde llegara... pero se ha dado por vencida y ya no quiso jugar. O bien no se dió por vencida, no se rindió. Simplemente se dio cuenta de lo ilógico que es todo (como si la lógica importara). Se dio cuenta de que yo aún no estoy lista para soltar mi compromiso... (y aunque lo esté, este condenado compromiso no me ir....)  y entonces "lo nuestro" nunca hubiese tenido futuro... Nunca lo tuvo.


Aún guardo la esperanza (sin derecho alguno de hacerlo,) de que llegue nuestro momento. De que haya otro tiempo y otro lugar "para nosotras", "para nosotros", "para nos", así, sin género. El amor es amor, igual de jodido y doloroso para todxs.

martes, 7 de abril de 2015

un femme avec un femme


Ahora entiendo el otro lado del mundo que siempre quise conocer y vaya que me ha gustado. Empezó con una mordida y acercamientos inocentes que fueron tornándose menos y menos inocentes.
Ella es tan cercana, la veo diario y nos resta como un año de trabajo académico yendo codo a codo. Yo sospechaba,, yo quería que fuera real,, y se cumplió, con un mensaje de audio en el bendito wpp celestino que ha sido archivero de evidencias. 


He pasado semanas (ya casi un mes... apenas un mes.. un eterno mes...) en vilo, sin querer dormir mucho, pegada a la pequeña pantalla y exprimiendo los datos móviles,,, escribiéndonos en mensajerías distintas al mismo tiempo.. queriendo evitar decir cursilerías que seguro sentimos...
He gastado tanta tinta como seguro gasta protoesperma un muchachillo primerizo. Mi pendejo corazón primerizo se viene y se desangra en tinta desde que esta chamaca me descalabró. 

Se me hacía el cuerpo agua desde que tomaba mi mano a hurtadillas, quedándonos atrás de los ojos del resto de la pandilla, guardándome en el pecho un suspiro que haría un cerro desgajarse al otro lado del Indostán. Así que ahora, después de que me ha abrazado, besado y acariciado de tal forma, los próximos tifones serán mi culpa. Pónganles mi nombre, pónganles el de ella. (que ya entiendo por qué nombran los huracanes como mujeres, pequeña chiquilla estragosa...) Estragado tengo el cuerpo, el pecho y hasta el estómago, que no para de doblarse cuando la veo, cuando la oigo, cuando la siento cerca... No quiero dormir aunque muero de sueño (como siempre), tengo la boca cerrada para no soltar versos al viento desde el barandal donde me abrazó por primera vez; tengo un hueco en el estómago que nada tiene que ver con comida. 

¿Cómo concentarse en la Santa Sicología Social si la tengo a un lado? quedándose dormida, cerrando los ojos y abandonándome por instantes en la incertidumbre del cielo de su frente. Me fascina el color de su piel; me estoy aprendiendo el color de sus ojos, el orden de sus pestañas. ¡Tengo una herida en todo el cuerpo! Estoy abierta en canal. Estoy escindida entre el color de su ropa y el del resto del mundo; entre la forma de sus labios y manos y la de mi cuerpo; entre el sonido de su voz y las voces del agua alucino diariamente; solo tengo canciones y rimas para comunicar. Ya no hablo, ya no leo, ya no veo nada limpio de ella. Se metió en mis oídos, en mis ojos, en mi cabello, en mi cerebro, entre mis dedos, entre mis labios, entre mis dientes, entre mis párpados, entre mis cobijas, entre mi ropa y entre mi piel... ¡y aún hay lugares donde podría meterse!

Pero hoy el pequeño juego incipiente fue descubierto por el hegemónico protagonista de mi vida... ¿cómo desmonopolizarme? Por el capricho de la piel no pude separarme y ahora por el capricho de la piel tampoco quiero separarme de ella... ¿Qué tan heridas podemos salir? ¿Podemos salir?
Ahora comprendo otro lado del mundo... y siento que me quiero quedar ahí.



martes, 18 de noviembre de 2014

No pasa nada: no tengo hambre

Mientras mi país está de la chingada,,, tan pero tan pero tan mal que ni por más maquillaje y edulcorantes de refresco que le póngamos las cosas parecen menos feas... mientras "mi universidad" por fin intenta organizarse, mientras termina mi 7° semestre de la carrera, mientras empiezo a trabajar en la tesis... mientras el resto del mundo sigue dando vueltas yo aún estoy parada en la misma actitud pasiva de siempre, viendo a todos correr creyendo que no me van a empujar a mí.. creyendo que soy una tranquila espectadora en lugar de poner manos a la obra. A veces creo que nunca lo haré. Mientras el resto del mundo sigue girando, yo he vuelto a la thinspo, a la báscula, al agua. Todo este semestre me ha sido muy fácil simplemente no comer, la mayoría del tiempo. A veces por ocupaciones, a veces hasta por cansancio, muchas por tedio y otras tantas por asco: me da asco ver la comida fría, sacarla de los topers del refri y olerla, aún sabiendo que tan pronto la caliente y la sirva será deliciosa y llenará el constante hueco en mi estómago, calmará el constante dolor en mi cabeza y hasta aminorará un poco el constante sueño y desgano que me traigo. Pero por supuesto, también sé que si la como no notaré diferencia alguna en mi ropa y mucho menos en la báscula. Tengo tres semanas de comida pudriéndose atrás del refri, me da pena por lo que se dedicó mi madre y tampoco me siento satisfecha. No he comido casi chatarra pero tengo una cita con pizza para el jueves (ya estoy pensando en cómo escabullirme para vomitarla). Tiene meses que no vomito nada, aunque sí me he dado unos cuantos atracones que nunca culmino. No me he laxado y ya casi no tomo agua; he pasado semanas solo con café y un par de mordidas de sandwich o dos cacahuates que me convidan los compañeros.
He descubierto a lo largo de estos meses que me estoy profesionalizando en eso de reprimirme. Es decir, siempre lo he podido hacer pero ahora mi negación se ha fortalecido y no siento nervios hasta que alguien me toca los hombros y siento que me golpea, o hasta que me da un ataque de llanto luego de presentar una exposición o hasta que vuelvo a sentir ganas de cortarme... pero mientras, parece que no me pasa nada. Me la vivo procastinando hasta para la hora de comer, hasta que me da la media noche viendo thinspo en lugar de leer y hacer un resumen, hasta que le gana el sueño al hambre y me duermo con la promesa de un buen desayuno que nunca se cumple.
Mientras mi país está de la chingada... mientras que mi tiempo se acaba, mientras que el mundo estalla... yo siento que no pasa nada: no tengo hambre.

martes, 3 de junio de 2014

Turn off

Un domingo tuve una crisis de autoestima enserio novedosa, novedosa por la intensidad: solo me estaba maquillando normalmente cuando el delineado no quedaba parejo o las pestañas no se arqueaban lo suficiente... derivó en un llanto tembloroso y en un profundo odio a mi imagen, quería salirme de mi piel, cambiar de cuerpo o mejor aún, no estar en ningún cuerpo.

 Me quería reiniciar, apagar... si pudiera estar inconsciente, dormir sin sueños, sin signos vitales pero sin muerte..! y recomensar a voluntad, cuando mi sistema entero esté reconfigurado y renovado! Dejar de pensar, dejar de sentir, dejar de estar...

Deseé lo mismo el domingo cuando J me confrontó de nuevo con su táctica sádica de abandono para "corregir" una actitud mía que no le pareció,,, y esta vez, tal como la anterior, ya había yo puesto mi carta sobre la mesa: "está bien, esta vez estoy de acuerdo, yo igual necesito un espacio para centrarme (te voy a dar gusto y me voy a alejar para que veas si de verdad me amas, para que sientas el mismo filo del abandono inminente y dejes de jugar así ¡maldita sea!)"
¿Cuál es el gusto cruel de causarme un daño así? ¡Como si no me sintiera lo suficientemente mal por mí misma todavía me echa más peso encima y me pone la suela sobre la cara contra el piso, después se agacha y me da un beso en la frente y me dice que "era necesario"!

Desconectarme, refugiarme, dormir sin sueños, un REM tan profundo y prolongado que deje de respirar, que mute mi cuerpo a uno más tolerable, que germine en mi mente ideas más estables y llevaderas... un reposo en cera para curar toda herida, por profunda que sea y renovar hasta la piel, limpiar pulmones, aliviar el estómago, recargar neuronas, aclarar los ojos, relajar los nervios... Dejar atrás cascarones del pasado y despertar en una frecuencia diferente, cuando esté lista...

lunes, 12 de mayo de 2014

Ella también lo tiene

A ella la conocí viendo una pelea de Floyd Mayweather hace como dos años... nos tomamos unas chelas y yo para variar no hablaba entre todos los amigos de mi novio; no podía dejar de verla porque ella no paraba de reir y de hablar y de hacese y deshacerse un chongo con sus dos kilos de cabellera negra abundante. Me cayó mal. Me cayó peor cuando noté que hablaba mejor con él de lo que yo misma lo había podido hacer hasta entonces,, no soportaba la sonrisa tan fraternal y cómoda que ella le sacaba y no entendía cómo rayos podía ser ella tan fresca y jovial con todos todo el tiempo... Me pateaba las costillas el no poder ser así cuando ella lo hacía parecer tan fácil; y, obvio, en mis inseguridades hostiles sentía celos (para colmo sus brazos son taaaan delgados!!).

Pasó el tiempo y después de una mayor convivencia con ella me di cuenta de que en realidad me vibraba chido (después de aclarar el asunto de los celos en pláticas llorosas con él). Empezamos a vernos más seguido y platicar y después de que se ofreció a acompañarme al baño en una peda donde éramos las únicas chicas decidí darle más oportunidad. Aún me desesperaba su jugueteo interminable con su cabello pero su sonrisa era muy contagiosa. Yo fui encontrando un lugar propio en el grupito y su constante sonrisa me hacía ya admirarla en lugar de envidiarla. De nuevo en una bacanal de cerveza fría nos vimos juntas y ahora terminó abrazándome cuando entré en catarsis alcohólica y yo lloraba sin saber porqué. Me vio en mi peor estado así que ya no tenía mucho que ocultarle...
Ha pasado más tiempo y ya somos todos parte del grupillo, de la pandilla, es bueno tener otra chica entre tantos hombres para viborear y platicar vanalidades e ir juntas al baño, prestarnos papel o labello y esas cosas. Me ha dicho que le caigo muy bien y que confía en mí, hemos llegado a platicar de cosas más profundas y me ha dejado ver que su sonrisa no es en realidad tan constante o tan ligera como todos creen; me he dado cuenta de que ella es de las que sonríen todo el tiempo mientras los ojos se les humedecen y ese sincero apoyo que te brinda es una búsqueda de consuelo para ella misma. Es de las que dicen que están cansadas cuando en verdad están muy tristes.. y aún así sonríe.

Este fin de semana develó un nuevo secreto que sospechaba pero que creí era mera paranoia mía al ver que come aún menos que yo en público (hablando sobre embriagarse y vomitar): "yo vomitaba... cuando tenía problemas con el peso... y con mi mente".

Amé su frase, hasta la anoté. Tengo ese momento guardado tras la impresión de mis ojos de plato. No pude responderle nada recíproco en ese momento porque él estaba escuchando,,, pero fue la invitación para abrirme totalmente con ella. Ahora sigo sin saber cómo abordarlo de nuevo, cómo decirle... tan solo si debo decirle y todo lo que podría pasar después. No es como que espere que nos volvamos buddy ana-mia,, tampoco quiero echarle el peso de mi secreto pero tengo ganas de decírselo, de hablar de esto con alguien que también lo ha experimentado y que -he notado- tampoco lo tiene resuelto. Chance y hasta nos curamos juntas... Yo solo quiero una amiga que me entienda...